Adan y Eva. Mito o Realidad?

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Adán y Eva: ¿existieron en la vida real?

PARA muchas personas, el relato de Adán y Eva que aparece en el libro de Génesis es tan solo un mito. Según se dijo en una carta al director de la revista Time, “la mayoría de los cristianos creen que los relatos de Génesis, como el de Adán y Eva, son puras alegorías”. Muchos eruditos católicos, protestantes y judíos opinan lo mismo. Afirman que gran parte de ese libro bíblico no concuerda con la evidencia histórica ni científica.

Pero ¿qué piensa usted? ¿Cree que Adán y Eva fueron personajes reales? ¿Hay pruebas que demuestren su existencia? Además, ¿qué implicaría ver los relatos de Génesis como simples mitos?

¿Contradice la ciencia el relato de Génesis?

Para empezar, analicemos algunos aspectos sobre la creación del primer hombre, Adán. La Biblia explica: “Jehová Dios procedió a formar al hombre del polvo del suelo y a soplar en sus narices el aliento de vida, y el hombre vino a ser alma viviente” (Génesis 2:7). Veamos si este versículo tiene base científica.

Según el libro Nanomedicine (Nanomedicina), el cuerpo humano está formado por 41 elementos químicos. Entre estos figuran el carbono, el hierro, el oxígeno y muchos otros componentes básicos que también están presentes en el “polvo” de la tierra. Así pues, bien puede decirse que estamos hechos del “polvo del suelo”, tal como enseña la Biblia.

Ahora bien, pensemos en el formidable trabajo que supondría combinar esta variedad de elementos inertes a fin de producir un ser humano. Para darnos una idea, tomemos por caso una de las máquinas más complejas que se han diseñado: el transbordador espacial. Esta maravilla de la tecnología tiene nada más y nada menos que dos millones y medio de piezas. Su diseño y ensamblaje les llevó años de trabajo a varios equipos de ingenieros. Pues bien, ¿qué hay del cuerpo humano? Este está formado por 7.000 cuatrillones de átomos, 100 billones de células, una gran cantidad de órganos y al menos nueve sistemas que hacen posible su funcionamiento.* ¿Cómo llegó a existir esta compleja máquina biológica de tan fascinante estructura? ¿Habrá sido producto de la casualidad o, más bien, del diseño inteligente?

Y lo que es más, ¿cómo empezó a funcionar este magnífico conjunto de órganos? ¿Qué le infundió vida al cuerpo humano? Los científicos admiten que no lo saben. De hecho, ni siquiera se han puesto de acuerdo al definir qué es la vida. No obstante, para aquellos que creen que hay un Creador, resulta obvio concluir que la fuente de la vida es Dios.*

Por otra parte, la Biblia enseña que Eva fue creada de una costilla de Adán (Génesis 2:21-23). Antes de juzgar este pasaje como mera fantasía, pensemos en algunos logros de la ciencia. En enero de 2008, unos científicos de California (Estados Unidos) lograron producir embriones humanos viables, clonados a partir de células adultas tomadas de la piel. Anteriormente se habían clonado unos veinte animales siguiendo técnicas similares. La famosa oveja Dolly, por ejemplo, fue clonada en 1996 a partir de la glándula mamaria de una oveja adulta.*

Aún no sabemos en qué acabarán tales experimentos. El caso es que si el ser humano ha sido capaz de tomar material biológico de un organismo para hacer otro de la misma especie, ¿por qué dudar de que el Creador todopoderoso haya podido formar un ser humano de la costilla de otro? Cabe mencionar que las costillas pueden regenerarse y reemplazarse a sí mismas, razón por la cual los médicos las emplean habitualmente en operaciones de cirugía reconstructiva.

Pruebas que la misma Biblia ofrece

Hay quienes desconocen el hecho de que Adán y Eva también se mencionan en otras partes de la Biblia. ¿Qué nos revelan estas referencias bíblicas sobre la historicidad de Génesis?

Por ejemplo, en los capítulos 1 a 9 de Primero de las Crónicas y en el capítulo 3 del Evangelio de Lucas encontramos listas genealógicas del pueblo judío. Estos detallados registros abarcan 48 y 75 generaciones, respectivamente. Por un lado, el libro de Crónicas presenta el linaje de los reyes y sacerdotes de la nación de Israel y, por otro, Lucas se centra en la genealogía de Jesucristo. Ambas listas mencionan a Adán junto a personajes históricos como Salomón, David, Jacob, Isaac, Abrahán y Noé. Dado que todos los que aparecen en estas listas existieron en la vida real, ¿no es lógico pensar que Adán también fue una persona real?

Además, la Biblia siempre se refiere a Adán y Eva como seres humanos reales, y no como personajes ficticios. Fíjese en los siguientes ejemplos:

• “[Dios] hizo de un solo hombre toda nación de hombres.” (HECHOS 17:26.)

• “Por medio de un solo hombre el pecado entró en el mundo, y la muerte mediante el pecado, y así […] la muerte reinó desde Adán hasta Moisés.” (ROMANOS 5:12, 14.)

• “El primer hombre, Adán, llegó a ser alma viviente.” (1 CORINTIOS 15:45.)

• “Adán fue formado primero, luego Eva.” (1 TIMOTEO 2:13.)

• “También profetizó respecto de [los malvados] Enoc, el séptimo en línea desde Adán.” (JUDAS 14.)

Pero sobre todo, el testimonio bíblico más confiable sobre la existencia de Adán y Eva es el del propio Jesucristo. En una ocasión en que le preguntaron si divorciarse estaba permitido, él respondió: “Desde el principio de la creación ‘[Dios] los hizo macho y hembra. Por este motivo dejará el hombre a su padre y a su madre, y los dos serán una sola carne’ […]. Por lo tanto, lo que Dios ha unido bajo un yugo, no lo separe ningún hombre” (Marcos 10:6-9). ¿Verdad que Jesús no utilizaría una alegoría para establecer una norma con respecto al vínculo matrimonial? Está claro, entonces, que Jesús consideraba el relato de Génesis como una historia real.

Con razón, al analizar la evidencia que ofrecen las Escrituras, el Nuevo Diccionario Bíblico Ilustrado concluye: “El Nuevo Testamento confirma así la historicidad de los relatos de los primeros capítulos de Génesis”.

Un efecto dominó en otras doctrinas

Muchas personas devotas opinan que creer en la existencia de Adán y Eva no es necesario para ser un buen cristiano. A simple vista, este razonamiento pudiera parecer cierto, pero veamos a qué conclusiones nos llevaría.

Una doctrina bíblica que tiene mucho significado para cualquier creyente es la del rescate. De acuerdo con esa enseñanza, Jesucristo ofreció su vida humana perfecta como rescate para salvarnos de nuestros pecados (Mateo 20:28; Juan 3:16). Como sabemos, un rescate es el pago que se realiza para recuperar una cosa o liberar a una persona. Por eso, la Biblia dice que Jesús es un “rescate correspondiente” (1 Timoteo 2:6). Pero ¿correspondiente a qué? La Biblia explica: “Así como en Adán todos están muriendo, así también en el Cristo todos serán vivificados” (1 Corintios 15:22). La vida perfecta que Jesús entregó para redimir a la humanidad obediente equivale —o corresponde— a la vida perfecta que Adán perdió cuando pecó en el jardín de Edén (Romanos 5:12). Es obvio, por lo tanto, que el sacrificio de Cristo no habría tenido ningún sentido si Adán no hubiera existido.

Negar el relato de Génesis sobre Adán y Eva o restarle importancia produciría un efecto dominó que repercutiría en esta y otras enseñanzas bíblicas primordiales.* Como resultado, muchas de las grandes preguntas de la vida quedarían sin respuesta, y nuestra fe carecería de base alguna (Hebreos 11:1).

El relato de Génesis y el sentido de la vida

Finalmente, queda por contestar una última pregunta: ¿qué propósito tiene la vida para quienes rechazan el relato de Génesis? Para Richard Dawkins —un conocido científico evolucionista que rechaza la existencia de Dios—, en el universo no hay “ningún diseño, ninguna intención, ningún bien ni ningún mal, nada más que indiferencia ciega y despiadada”. ¿No le parece que esta es una perspectiva deprimente para el ser humano, quien por naturaleza necesita hallarle sentido a la vida?

La Biblia, por el contrario, da las mejores respuestas a las preguntas que más nos interesan, como por ejemplo: ¿De dónde venimos? ¿Qué propósito tiene la vida? ¿Por qué hay tanta maldad y sufrimiento en el mundo? ¿Acabarán algún día? Además, la fe en el sacrificio redentor de Cristo nos brinda la esperanza de vivir eternamente en un paraíso como el que había en Edén, donde Dios puso a nuestros primeros padres (Salmo 37:29; Revelación [Apocalipsis] 21:3-5). ¿Verdad que esta sí es una maravillosa perspectiva?*

Es cierto que el relato de Adán y Eva no concuerda con la teoría de la evolución, pero sí concuerda con lo que ya ha descubierto la ciencia. Y sobre todo, está en total armonía con el resto de la Palabra inspirada de Dios, que revela cuál es el verdadero sentido de la vida.

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